¿Qué es la ansiedad? Ansiedad normal y patológica

Ansiedad Normal

El miedo y la ansiedad son parte de la vida diaria. Uno puede sentir temor al transitar una calle oscura o estar ansioso frente a un examen o al hablar ante una sala llena de público. Tener cierto nivel de ansiedad nos servirá para mantener un estado de alerta, necesario para enfocar la atención en lo que estamos haciendo. Desde el concepto de la evolución la ansiedad tiene como finalidad el instinto de supervivencia: en situaciones donde se percibe una amenaza, los seres humanos luchamos o huimos (y a veces nos paralizamos). Es por esto que se activa el sistema nervioso simpático (comúnmente llamado “descarga de adrenalina”), generando que aumente la frecuencia cardíaca con lo cual se bombeará más sangre a los músculos (y así los preparará para correr o luchar), dilatando las pupilas para focalizar mejor la visión, haciendo que cambie la respiración y que llegue más aire a los pulmones, y aumentando el estado de alerta. Esta ansiedad es necesaria para mantener la atención hacia la situación amenazante y finaliza poco tiempo después de haber pasado dicha situación.

En este caso, el nivel de ansiedad está relacionado con la magnitud del problema y se la considera normal, adaptativa y funcional (nos sirve para la vida cotidiana). Pero, ¿qué sucede si estoy constantemente percibiendo los estímulos del ambiente como posibles amenazas? Ahí es cuando la ansiedad se transforma en un problema…

Ansiedad patológica

Hay personas que pueden tener síntomas de ansiedad con una magnitud y tiempo mayores a lo esperado para la situación, llevando a cambios negativos en sus actividades diarias, tales como las relaciones, el trabajo y el tiempo libre. Muchas veces estas personas empiezan a evitar las posibles situaciones generadoras de ansiedad, sintiéndose ansiosas tan sólo con pensar en exponerse a dicho escenario. Cuando esto sucede, estamos ante una ansiedad que no es normal.

Esta ansiedad patológica es una emoción desagradable, exagerada en relación al problema o situación, la cual puede no estar relacionada directamente con un peligro real. Su duración suele ser mayor que en la ansiedad normal y puede llegar a ser incapacitante para la persona ya que altera la vida social y laboral.

Cuando la ansiedad es patológica, nos referimos a los Trastornos de Ansiedad, en donde hay cambios en el comportamiento (comerse las uñas, inquietud corporal, evitar situaciones), en la fisiología (palpitaciones, transpiración, alteración en la respiración, diarrea, nauseas, sensación de ahogarse), en las emociones (angustia, temor) y en el pensamiento (vergüenza, preocupaciones frecuentes, sensación persistente de que las cosas saldrán mal).